Pensamiento lateral: qué es, y qué muestra realmente la investigación
El pensamiento lateral consiste en abordar un problema desde un ángulo inesperado en lugar de seguir en línea recta el razonamiento más evidente. Edward de Bono acuñó el término en 1967 — lateral thinking, forma que en España se busca casi tanto como la castellana. Lo que casi nadie cuenta es que su demostración más famosa, el acertijo que se resuelve saliéndose del cuadrado, se sometió a prueba experimental y la prueba salió al revés.
De dónde viene el término
Edward de Bono, médico y psicólogo maltés, presentó lateral thinking en 1967 en The Use of Lateral Thinking, frente a lo que llamó pensamiento vertical: la progresión secuencial que parte del planteamiento obvio y lo profundiza. Su imagen ha sobrevivido al resto de la teoría — el pensamiento vertical cava más hondo el mismo hoyo, el lateral empieza otro en otro sitio.
| Técnica | Qué se hace en la práctica |
|---|---|
| Cuestionar los supuestos | Enumerar lo que se da por fijo y preguntarse qué ocurre si no lo es |
| Entrada aleatoria | Tomar una palabra cualquiera y forzar una conexión con el problema |
| Provocación | Afirmar algo deliberadamente absurdo y buscar una idea aprovechable al volver |
| Inversión | Preguntarse cómo se empeoraría el problema e invertir las respuestas |
El acertijo de los nueve puntos y el experimento que lo puso a prueba
Nueve puntos en una cuadrícula de tres por tres, cuatro líneas rectas, sin levantar el lápiz: es la ilustración estándar del pensamiento lateral, y de Bono la usó como ejemplo propio. La explicación habitual es que cuesta porque uno queda fijado en un supuesto que nadie impuso — que las líneas deben quedarse dentro del cuadrado. Quita el supuesto, dice el relato, y aparece la solución.
En 1981 Robert Weisberg y Joseph Alba publicaron en el Journal of Experimental Psychology: General una serie de experimentos que comprobaban justamente eso. En lugar de dejar que los participantes descubrieran que la restricción era imaginaria, se lo dijeron: el problema solo podía resolverse prolongando las líneas más allá de los límites del cuadrado.
El resultado, en palabras de los autores: “eliminar la supuesta fijación no produjo una solución repentina y directa de los problemas”. Quienes habían recibido la intuición de regalo seguían fallando en su mayoría. Lo que sí ayudó fue algo bastante menos romántico: información relativamente detallada sobre la solución misma. Los autores concluyeron que las palabras fijación e intuición no describen bien lo que ocurre, y que el trabajo lo hace el conocimiento específico del problema.
Lateral, divergente y convergente
Quien busca investigación sobre pensamiento lateral encuentra muy poca y concluye fácilmente que nunca se ha estudiado. Sí se ha estudiado, con otro nombre. La psicología mide el pensamiento divergente: cuántas respuestas distintas genera alguien ante una consigna abierta, puntuadas por fluidez, originalidad, flexibilidad y elaboración. Su contrapartida, el pensamiento convergente, es lo que pide un test de razonamiento clásico: la única respuesta defendible. Nuestra guía sobre el pensamiento crítico cubre esa mitad convergente del cuadro.
¿Las personas creativas son más inteligentes?
La tesis antigua tiene nombre: hipótesis del umbral. Una inteligencia por encima de la media sería condición necesaria pero no suficiente para la alta creatividad, de modo que ambas deberían correlacionar por debajo de un corte — habitualmente un CI de 120 — y separarse por encima. Se repite sin parar; la evidencia está en disputa.
La estimación agrupada más grande procede de un metaanálisis de 2005: 447 correlaciones, 21 estudios, 45.880 participantes, correlación media entre creatividad y CI r = .174, calificada de insignificante. Un estudio de 2013 con 297 personas dejó que los datos localizaran el umbral en lugar de fijarlo en 120 y encontró umbrales solo para el potencial creativo, no para el logro creativo: en torno a 100 puntos con un criterio permisivo y en torno a 120 con uno exigente. Una investigación de 2026 con 9.358 estudiantes chinos no halló nada en el punto 120: una relación lineal simple describía los datos igual de bien.
Los acertijos laterales son otra cosa
Buena parte de la demanda sobre este tema busca los acertijos de situación, los que se resuelven con preguntas de sí o no. Entretienen y ejercitan de verdad la revisión de supuestos. No son un test: les faltan las tres cosas que convierten un instrumento en uno — baremos (cómo rinde una muestra representativa), fiabilidad (que la misma persona obtenga algo parecido en una segunda ocasión) y pruebas de validez. Cómo es la estandarización real lo explicamos en cómo funcionan los test de CI.
Alcance y transparencia
Esta página explica investigación publicada; no es una herramienta diagnóstica. Nuestro test de CI mide razonamiento — el lado convergente descrito arriba. No mide creatividad ni pensamiento divergente o lateral, no produce ninguna puntuación de creatividad y no puede decir si alguien es una persona creativa.
IQ Revealed no está afiliada a Edward de Bono, a las organizaciones de Bono ni a ningún programa que opere con los nombres Lateral Thinking o Six Thinking Hats, no cuenta con su respaldo y no tiene relación con los editores de los Torrance Tests of Creative Thinking. Esos nombres se usan aquí solo para describir a qué se refieren.
Preguntas frecuentes sobre el pensamiento lateral
¿Qué es el pensamiento lateral?
El pensamiento lateral consiste en abordar un problema desde un ángulo inesperado en lugar de seguir en línea recta el razonamiento más evidente. Edward de Bono acuñó el término en 1967 y lo contrapuso al pensamiento vertical, el que avanza paso a paso de forma lógica. En la literatura psicológica el constructo equivalente, y el que realmente se mide, se llama pensamiento divergente.
¿Quién inventó el pensamiento lateral?
Edward de Bono, médico y psicólogo maltés, en 1967, en su libro The Use of Lateral Thinking. Alrededor de la idea construyó después un negocio de formación considerable, junto con programas relacionados como Six Thinking Hats. El término es suyo; la investigación académica sobre generación de ideas avanzaba en paralelo bajo el nombre de pensamiento divergente.
¿Es lo mismo pensamiento lateral que pensamiento divergente?
Describen un terreno parecido con orígenes distintos. El pensamiento lateral es un método divulgado en libros y cursos. El pensamiento divergente es un constructo medido: se pide producir tantas respuestas distintas como sea posible ante una consigna abierta y se puntúan fluidez, originalidad, flexibilidad y elaboración. Casi todos los estudios sobre «potencial creativo» miden pensamiento divergente, lo que importa al leer afirmaciones sobre la evidencia.
¿Las personas creativas son más inteligentes?
La relación es débil. Un metaanálisis de 2005 reunió 447 correlaciones de 21 estudios y 45.880 participantes y halló entre las puntuaciones de creatividad y las de CI una correlación media de r = .174, que la autora califica de insignificante. Ese análisis no encontró apoyo para la hipótesis del umbral.
¿Se puede aprender el pensamiento lateral?
La formación en creatividad produce mejoras medibles: un metaanálisis de 2004 sobre 70 estudios de evaluación halló que los programas bien diseñados generan ganancias de rendimiento que se mantienen en distintos criterios, contextos y poblaciones. Los que mejor funcionaron desarrollaban habilidades cognitivas y heurísticas de aplicación mediante ejercicios realistas del ámbito concreto de trabajo, no la instrucción genérica de pensar distinto.
Medir en lugar de suponer
Nuestro test de CI es gratuito y dura unos 25 minutos. El informe completo — puntuación, percentil y resultado por área de razonamiento — forma parte de la membresía.
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