Afantasia: qué es y si está relacionada con el CI
La afantasia es la incapacidad de formar voluntariamente una imagen en la mente: el ojo de la mente se queda en blanco. Afecta a unas 4 de cada 100 personas. La pregunta que suele venir después — ¿hace a alguien más inteligente, o menos capaz? — tiene una respuesta más clara de lo que parece: en los estudios que lo han medido, las personas con afantasia resuelven tareas de razonamiento y orientación espacial, y las pruebas de memoria estándar, con la misma precisión que el resto. Lo que cambia es la viveza de los recuerdos.
Qué es la afantasia
Pida a alguien que imagine la puerta de su casa: casi todo el mundo ve algo parecido a una imagen, tenue o nítida. Quien tiene afantasia no ve nada. El conocimiento está ahí — la puerta es verde y tiene un pomo de latón —, pero no hay una imagen interior de la que leerlo.
El nombre se entiende casi solo en español, donde fantasía conserva el sentido clásico de facultad de imaginar: a-fantasía, sin imaginación visual. Francis Galton ya observó en 1880 que algunas personas no describen ninguna imagen mental; después el tema quedó olvidado más de un siglo, hasta que el neurólogo británico Adam Zeman y sus colegas le pusieron nombre en 2015 en la revista Cortex.
- Congénita: las imágenes mentales nunca han existido. Es la forma habitual y la que estudian los trabajos de abajo.
- Adquirida: la capacidad se perdió tras una lesión o una enfermedad cerebral — un asunto para el médico.
- Sueños: la mayoría de las personas con afantasia sigue soñando con imágenes; lo que falta es la imagen voluntaria en vigilia.
Con qué frecuencia se da
La estimación más cuidadosa procede de un estudio de 2022 que quiso evitar un sesgo de las cifras anteriores: se presentaban voluntarias sobre todo personas que ya sospechaban tener afantasia. Por eso se examinaron dos grupos independientes de 502 personas cada uno, estudiantes universitarios y adultos reclutados por internet. Resultado: 4,2 % y 3,6 %, un 3,9 % en total, sin diferencias entre sexos. Las cifras del 1 al 4 % que circulan dependen sobre todo de dónde se fije el corte.
Cómo demuestra la ciencia que es real
La herramienta básica es el VVIQ (Vividness of Visual Imagery Questionnaire), de David Marks, de 1973: 16 ítems puntuados de 1 (ninguna imagen) a 5 (tan vívido como ver de verdad), es decir, de 16 a 80 puntos. Cada estudio fija su propio corte, y una revisión sistemática de 2024 pidió criterios más uniformes.
Dos métodos de laboratorio confirman el fenómeno sin depender de lo que declaren los participantes. En un estudio de 2018, cada ojo veía un patrón distinto; normalmente se impone con más frecuencia el que se ha imaginado antes, pero en las personas con afantasia ese efecto casi desapareció. En un estudio de 2022, la pupila, que en la mayoría de la gente se contrae un poco con solo imaginar una luz intensa, no reaccionó en las personas con afantasia, aunque sí lo hizo con normalidad ante la luz real.
Afantasia y CI
Ningún estudio publicado ha mostrado que las personas con afantasia obtengan puntuaciones más altas o más bajas en los tests de inteligencia. La idea de que son especialmente inteligentes viene de un cuestionario de 2020 a unas 2.000 personas con afantasia, más presentes en profesiones científicas y matemáticas. Es un hallazgo real sobre un gran grupo de voluntarios, pero ninguno de ellos hizo un test de CI.
Donde se han medido las capacidades directamente, las diferencias son pequeñas y afectan más a la velocidad que a la precisión. Un estudio de 2022 comparó a 20 personas con afantasia y 20 sin ella, emparejadas por edad y CI: ninguna diferencia de acierto en memoria, planificación y rotación mental; respuestas más lentas solo en los problemas de planificación más difíciles y, en la rotación, solo en el subgrupo sin ninguna imagen. Un detalle importante: como los grupos estaban emparejados por CI, precisamente este estudio no puede decir si su CI habría sido distinto. Esa pregunta, sencillamente, aún no se ha puesto a prueba.
También hay motivos para dudar de que las imágenes ayuden tanto a razonar. En experimentos de 2002, los problemas de razonamiento basados en relaciones fáciles de visualizar se resolvieron más despacio que los espaciales o abstractos. Los tests de CI preguntan sobre todo por relaciones abstractas: cuáles, lo explica nuestra guía sobre el razonamiento inductivo y deductivo.
Lo que la afantasia sí parece cambiar
- Recuerdos de la propia vida: menos vívidos y detallados, más sabidos que revividos.
- Aspecto frente a ubicación: se recuerda peor cómo eran las cosas e igual de bien dónde estaban.
- Caras: se describen con más frecuencia dificultades para reconocer rostros.
- Rasgos autistas: descritos más a menudo en un grupo pequeño de laboratorio — una asociación, no una forma de autismo.
En el otro extremo está la hiperfantasia: imágenes casi tan vívidas como la vista. Quienes la tienen trabajan más a menudo en profesiones creativas y recuerdan su vida con más detalle, pero rinden igual en las pruebas de memoria estándar. Técnicas como el palacio de la memoria se apoyan justamente en esas imágenes; el extremo opuesto, en versión mito, es la memoria fotográfica.
Alcance de esta página
Esta página explica la investigación publicada en términos generales. No es una herramienta de diagnóstico ni una autoevaluación. Nuestro test de CI mide el razonamiento; no mide las imágenes mentales, no puede detectar ni descartar la afantasia, y su resultado no dice nada sobre su ojo de la mente. Si la capacidad de imaginar existía y se ha perdido, sobre todo tras una lesión o una enfermedad, consulte a un médico.
IQ Revealed no está afiliada, vinculada ni respaldada por los autores o editores del VVIQ, las universidades y revistas citadas, la American Psychiatric Association (editora del DSM-5-TR) ni la Organización Mundial de la Salud (editora de la CIE-11). Esos nombres se usan solo para describir aquello a lo que se refieren.
Preguntas frecuentes sobre la afantasia
¿Qué es la afantasia?
La afantasia es la incapacidad de formar voluntariamente una imagen en la mente. La persona sabe cómo es una manzana, pero al intentar imaginarla no ve nada. El término lo propusieron en 2015 el neurólogo británico Adam Zeman y sus colegas; Francis Galton ya había observado la diferencia en 1880. Es una variación de la experiencia interior, no una enfermedad.
¿Es frecuente la afantasia?
Afecta a unas 4 de cada 100 personas. Un estudio de 2022 examinó dos muestras independientes de 502 personas cada una y encontró un 4,2 % y un 3,6 %, un 3,9 % en total, sin diferencias entre hombres y mujeres.
¿La afantasia está relacionada con un CI alto?
Ningún estudio lo ha demostrado. En el laboratorio, las personas con y sin afantasia resolvieron tareas de memoria, espaciales y de planificación con una precisión casi idéntica; cuando hubo diferencias, fueron de velocidad. La fama de inteligencia procede de un cuestionario a 2.000 voluntarios que trabajaban más a menudo en profesiones científicas y matemáticas: una asociación, no una medida del CI.
¿La afantasia es un trastorno?
No es un diagnóstico: no figura en el DSM-5-TR ni en la CIE-11, y los investigadores la describen como una variación de la experiencia humana. Si la capacidad de imaginar existía y se perdió tras una lesión o una enfermedad cerebral, la situación es distinta y corresponde valorarla a un médico.
¿Existe un test de afantasia?
No existe un test clínico. La investigación utiliza el cuestionario VVIQ, de 16 ítems, con puntos de corte que varían de un estudio a otro; además, dos métodos de laboratorio han confirmado el fenómeno de forma objetiva. Un test de CI, incluido el nuestro, no mide las imágenes mentales y no puede decir si alguien tiene afantasia.
Lo que mide nuestro test: el razonamiento
Nuestro test de CI mide el razonamiento, no las imágenes mentales. Hacerlo es gratis y lleva unos 25 minutos; el informe completo — puntuación, percentil y resultado por área de razonamiento — forma parte de la membresía.
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